Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales en Guatemala

http://avancso.codigosur.net

OPINIONES

Pequeña crónica de una crisis sanitaria

Fecha de publicación: 5 mayo, 2009

Opinión escrita desde la experiencia por la Dra. Karen Ponciano del equipo de Imaginarios Sociales de AVANCSO

Karen Ponciano

Son tiempos poco llevaderos para los que vivimos en el Distrito Federal de México. Por las medidas de prevención, buena parte de la población hemos estado semi-enclaustrados en casa, buscando salvaguardarnos del virus que nos acecha hasta en nuestros sueños. Los niños, los míos al menos, están habituándose a este nuevo ritmo intra-muros. Recomiendan las autoridades que si se sale de casa, si se viaja en metro o en bus, que se lleve la mascarilla puesta; los amigos no nos visitamos… hasta las visitas familiares se han restringido. Desde Guatemala, la familia y los amigos, preocupados, nos preguntan: ¿cómo están? ¿Y los niños? Pasadas las explicaciones del caso, los saludos cariñosos y las variadas recomendaciones, inquieren: y… ¿no se aburren? Con cierto desconcierto contestamos: pues… sí. Pienso, para mis adentros, aquello de que sólo falta convertirme en “mona” para divertir a los chiquitos.

Frente a lo cómico del asunto, no deja de invadirme una serie de dudas. Entiendo a las voces críticas que se alzan frente a la perversidad del sistema de salud. Estoy atenta a los múltiples cuestionamientos sobre las medidas tomadas: el aumento del control social, la falta de prevención en materia sanitaria, la proliferación de normas autoritarias, etc. Me preocupa que las condiciones de pobreza, como lo dice sin mayor empacho el titular mexicano de la Secretaría de Salud, aumenten el riesgo de transmisión de la influenza. Los artículos científicos se han vuelto también material de consulta frecuente para tratar de descifrar pistas sobre esta crisis sanitaria. “No nos volvamos paranoicos” me susurra una amiga, no sin cierto tono de advertencia apocalíptica. La paranoia no es tal, al menos en mi caso, pero sí el desencanto y la rebeldía. Esta crisis no es la que nos está enfermando… nos está enfermando el sistema. Las dudas no deben quedarse en la precariedad del sistema de salud. ¿Por qué alarma tanto esta crisis sanitaria y la paralela crisis económica-financiera? ¿Por qué no nos alarmamos con la crisis del café en Guatemala que golpeó a miles de familias? ¿Y la del cólera, en 1996 que dejó millares de muertos en nuestros países?

Podrá parecer descabellado para algunos, pero tenemos que aprovechar este momento para fortalecer una opción de vida para las futuras generaciones. Para los que tenemos hijos pequeños, que apenas empiezan a balbucear palabras o a explorar el mundo de la escuela, es un imperativo. Con esperanza, me preguntan del mañana: ¿cuándo salimos? ¿Cómo nos protegemos de la “enfermedad”? (Mi hijo mayor lo dice con cierto tono de gravedad y enfatizando en las E de enfermedad) Les explico, así sencillamente y tratando de evitar una cantaleta moralista, que hay que cuidar la tierra, los animales, los bosques… Me convenzo cada día más de la urgencia de la construcción de una soberanía alimentaria, desde lo local hasta lo global. Me resisto a ser pesimista con mis hijos: sí hay futuro. Pero como remata Gustavo Duch Galliot (La Jornada, 30.04.2009, p.33), “si hay futuro, es ecológico y campesino”. No es sólo una opción ética por la vida, es la opción más racional que se me ocurre en estos tiempos.

México DF. 3 de mayo del 2009.

Última modificación: 5 de mayo de 2009 a las 06:05
Hay 0 comentarios
captcha
Quiero ser notificado por email cuando haya nuevos comentarios.