Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales en Guatemala

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No hay corrupto sin corruptor

Columna de Opinión escrita por Luis Galicia del Área de Estudios sobre Campesinado. La columna fue el Editorial del Noticiero Maya K’at de la Federación Guatemalteca de Educación Radiofónica FGER el 13 de agosto del 2015

Guatemala vive desde el pasado mes de abril un despertar ciudadano inspirado en su astío por una corrupción, que aunque es histórica se ha desbordado en el actual gobierno, y lo ha demostrado lanzándose a las calles a protestar y pedir la renuncia de los principales responsables del saqueo del Estado, pero también conformando espacios amplios de discusión y creación de propuestas para la reforma de leyes del sistema político y ciertos marcos normativos que han mostrado su porosidad ante la corrupción: la Ley Electoral y de Partidos Políticos, la Ley de Compras y Contrataciones y la Ley del Servicio Civil.

Algunas voces se levantan pidiendo que así como se ha señalado y encauzado judicialmente a algunos corruptos, también se investigue, sindique y encauce judicialmente a los corruptores. En el caso de la defraudación aduanera se capturó a algunos comerciantes que podrán ser responsables por algunos miles o unos cuantos millones de quetzales en impuestos no pagados. Pero a decir del empresario Carlos Porras la estructura económica del país descansa sobre bases corrompidas por los privilegios, los favores de los políticos de turno, así como por la aceptación del funcionamiento de monopolios y carteles empresariales que contravienen las disposiciones constitucionales que las prohíben (literal h del artículo 119 de la Constitución de la República de Guatemala).

Para el empresario, el modelo económico de Guatemala está colapsado o a punto de colapsar porque no cumple con el precepto constitucional de generar bien común o bienestar para los ciudadanos, lo cual es fácilmente verificable con los preocupantes índices de salud, educación y de oportunidades que registra el país. Esto lo sintetiza señalando que el PIB (que es la producción total de bienes y servicios del país en un año) crece, pero el país se empobrece.

Un dato crítico al respecto ya lo dio la SAT (Superintendencia de Administración Tributaria) cuando señaló que 1,300 empresas no pagan impuestos como el impuesto sobre la renta, el impuesto al valor agregado ni el IUSI por haberse acogido a mecanismos que incentivan las exportaciones como la Ley de Maquila. Sin embargo, varias de las empresas más grandes de Guatemala aparecen en ese listado de la SAT, en las ramas como la hidroeléctrica o la minería. De esta cuenta tenemos empresas que no sólo no contribuyen al sostenimiento del Estado, sino que además son causantes de una enorme conflictividad a lo largo y ancho del país. Si esas empresas pagaran los impuestos debidos, el Estado recibiría anualmente 20 millardos de quetzales. Esos privilegios están por vencer, pero ya se busca su prolongación a través de la Ley de Inversión y Empleo que se encuentra en el Congreso de la República.

Cuando se refiere a los monopolios, Porras señala a la televisión abierta y a una cadena de estaciones de radio pertenecientes a uno de los hombres más ricos del planeta, a quien acuden cada cuatro años los candidatos presidenciales para pedir su venia. Y claro, el magnate luego nos pasa la factura en la forma del regalo de la concesión de todas sus frecuencias por 25 años. Si las frecuencias radioeléctricas (lo que incluye a las de telefonía celular) no se regalaran, como se hace en varios países sudamericanos, Guatemala podría obtener ingresos por 1,500 millones de dólares.

Al hablar de carteles ejemplifica con el azúcar, cuyos empresarios, con la complicidad de los gobernantes de turno, han fijado el precio interno a su sabor y antojo. Veamos sólo un dato al respecto. En el año 2,010 el precio internacional del quintal de azúcar era de 24 dólares, pero aquí el precio fijado por el cartel fue de 60 dólares, precio que sigue vigente hasta el día de hoy.

El empresario también tocó el cambio de uso de las tierras de la costa sur que ahora alcanzan un precio de un millón de dólares por caballería, a causa de que se extendió en ella el cultivo del azúcar y de productos como la palma africana, ambos fuertemente incentivados por la demanda externa de alcohol carburante de origen vegetal. Con eso el ganado se quedó sin tierras y el hato fue vendido a Nicaragua que hoy es un fuerte exportador de carne vacuna, incluso a Sudamérica.

Los señalamientos del empresario Porras son importantes porque delatan la correspondencia entre la corrupción política y la existencia de una economía sostenida por privilegios y prebendas. Aclara la relación entre corruptos y corruptores. Es momento de ponerle atención a las iniciativas de ley que pretenden extender tales privilegios y a mecanismos que pretenden crear otros como los salarios diferenciados y no permitir que entren en vigencia. Hay que desmantelar el sistema de privilegios que ha sostenido al sistema económico nacional. La reforma del Estado quedaría trunca sin una reforma del modelo económico.

Guatemala, 13 de agosto del 2015.

Última modificación: 19 de agosto de 2015 a las 16:08
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