Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales en Guatemala

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La Corte de Constitucionalidad, vista desde la calle

Columna de Opinión escrita por Juan Vandeveire del CENINF. La columna fue el Editorial del Noticiero Maya K’at de la Federación Guatemalteca de Educación Radiofónica FGER el 2 de marzo del 2016.

“Desde la calle” significa aquí: tal como la ve una persona no especialista, alguien que no haya estudiado derecho ni pertenezca a la clase política, ni sepa mayor cosa de filosofía política ni aborde el tema desde la ciencia empírica de la política, como lo haría un politólogo.

Hablamos en esta reflexión desde un discurso común u ordinario. Y es que desde la calle también nos hemos enterado de un proceso actualmente en curso: dentro de poco se nombrará una nueva planilla de integrantes de la Corte de Constitucionalidad. Y esta cuestión no solo incumbe a los especialistas sino es algo que nos interesa a todos y todas, también a la ciudadanía “de a pie”.

La llamada CC, siglas que el ingenio chapín deletrea también por “Corte Celestial”, de veras parece a veces muy alejada de la calle, como el cielo de la tierra, por su lenguaje jurídico muchas veces cerrado e incomprensible para no especialistas. Hasta en los medios de comunicación de masas, donde se supone que se hiciera un esfuerzo por traducir las declaraciones de la Corte de Constitucionalidad en un lenguaje accesible para hombres y mujeres de la calle, predominan palabras difíciles y explicaciones enredadas.

Sin embargo, hasta para gente de la calle, se nos aclara que las sentencias producidas y promulgadas por la CC, van en muchos casos más a favor de las clases adineradas que a favor de las clases populares, de pocos recursos y de baja escolaridad. Sobre todo cuando hay conflictos sociales de por medio y la CC se coloca como si fuera el árbitro en la cancha social y política, el veredicto tiende a dar la razón a los poderosos y a dejar desprotegidas a las personas humildes. El mero hecho de acudir a cada rato a un árbitro supremo puede paralizar los debates al interior de la ciudadanía y su búsqueda de soluciones y consensos.

Un caso muy sonado, que todos y todas sin duda recordamos bien, ha sido cuando la CC anuló la sentencia condenatoria del general retirado Efraín Ríos Montt en 2013. Esta anulación se dio a los pocos días de haber aparecido en los periódicos un campo pagado de las altas Cámaras del Agro, Comercio, Industria y Finanzas. Ellas no pudieron aceptar que la Corte de Alto Riesgo, presidida por la jueza Yasmín Barrios, hubiera pronunciado una sentencia condenatoria por genocidio, cometido durante el gobierno de facto del general en los años ochenta del siglo pasado. Para reforzar su exigencia de anulación, publicaron en el mismo campo pagado una foto donde se vieron reunidas “en pleno” todas las Cámaras.

Tuvo su efecto la presión de parte de las clases adineradas. Lograron su propósito: la CC anuló la sentencia, tal como ellas lo habían requerido. Es cierto, dos magistrados no estuvieron de acuerdo y razonaron su rechazo a la resolución emitida por mayoría de la CC, explicando por qué la veían ilegal y contra la justicia. Esta divergencia en el seno de un mismo organismo indica que las leyes son interpretables en un sentido y en otro. La CC no hizo caso al testimonio de las viudas y otras personas sobrevivientes ixiles sobre las masacres y violaciones. Por la anulación, no se les hizo justicia a los pobres y humildes. ¿La habrían logrado si ellos y ellas hubieran tenido los recursos para publicar un campo pagado con sus demandas y con una fotografía del pueblo ixil en pleno?

Así, vista desde la calle, se comprueba el dicho sobre la justicia, que es es como la serpiente: muerde a quienes caminan descalzos pero no muerde a quienes llevan botas. Sin embargo, el artículo 4 de la Constitución afirma: “En Guatemala todos los seres humanos son libres e iguales en dignidad y derechos”. Cuando los seres humanos, por pertenecer a una clase social “alta” logran sentencias favorables y al mismo tiempo, por pertenecer a una clase social “baja” no logran sentencias favorables, se evidencia el incumplimiento del principio de la igualdad en dignidad y derechos de todos los seres humanos. Se incumple también en el caso de trato desigual –en dignidad y derechos– por otras razones, como por ejemplo por género, edad, etnia o cultura.

Por eso y siempre desde la calle, esperamos que los nuevos magistrados de la CC que dentro de poco saldrán nombrados, asuman su tarea de interpretar la Constitución a partir del reconocimiento de la igualdad en dignidad y derechos de todos los seres y todos los grupos humanos.

Guatemala, 2 de marzo del 2016.

Última modificación: 2 de marzo de 2016 a las 21:24
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