Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales en Guatemala

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En la plaza pública puede nacer la transformación

En medio de este río revuelto, saber que puede salir. Posiblemente sea la conclusión a la que llegan algunas personas y sectores que también han acudido a la plaza para manifestar su repudio a los actos de corrupción. El miedo, que durante décadas se alojó en millones de guatemaltecos, ha cambiado de lugar y al parecer ha pedido hospedarse en esas personas y sectores.

La apatía, el miedo, la indiferencia, “el que me importa” se ha disipado y hoy alimenta una voluntad de transformación jamás vista en décadas. ¿A esto le temen esas voces? Quizá, el elemento más revolucionario que tienen las movilizaciones de abril y mayo y las que seguirán, seguramente, es que tal voluntad de transformación no nace en estructuras políticas o gremiales anquilosadas y espurias.

La clave de su vigor, de su creatividad de su inmensa fuerza – interior – es que hay un hastío total a que otros – militares, diputados, líderes empresariales, funcionarios públicos – tomen decisiones sobre nuestras vidas, nuestros bienes naturales y nuestros impuestos. El centro histórico se ha convertido en el ágora desde dónde se fragua el nuevo horizonte: la transformación total del país. ¿A esto le temen?

Nuestra corta trayectoria de vida democrática ha sido controlada desde su nacimiento. Y por lo mismo, las prácticas a la que estamos acostumbrados nos siguen como zombis: organizar mesas específicas dicen unos. Otros, quieren reunir a los notables de este país. Notables que seguramente, su mayoría serán hombres, blancos, urbanos, heterosexuales y adultos. En este esfuerzo de ejercicio democrático, todo camino debe ser respetado pero ninguno puede sustituir a la plaza pública. Ese es el lugar para que aprendamos a oírnos, exponer, discutir y aprobar las acciones en curso. Ya escucho voces descalificándolo.

Entiendo que todo lo nuevo genera miedo e incertidumbre. Porque en río revuelto, ganancia de pescadores, dice por ahí una entre tantas voces.
Por otra parte, la transformación será real si toma en cuenta a los más sufrientes de las políticas públicas, a los que han llevado la peor parte a lo largo de más de 200 años. No se puede repetir la historia de construir un país para unos pocos privilegiados, cuya codicia ha contribuido con el estado de cosas que hoy queremos cambiar.

Por el momento el clamor ciudadano ha puesto sobre la plaza los siguientes temas:

  • Reforma a la ley electoral y de partidos políticos
  • La ley de contrataciones del Estado
  • La ley de servicio civil
  • La ley de comisiones de postulación
  • El anteproyecto de ley de desarrollo rural integral
  • Moratoria a los proyectos mineros extractivos
  • Rechazo de los salarios diferenciados y al anteproyecto de inversión y empleo
  • Revitalizar los sistemas de salud, educación y protección social
  • Reforma fiscal
  • Suspensión de las elecciones y pasar directamente a la reforma política del Estado
  • Reforma al sistema de justicia
  • Fortalecimiento de las entidades contra la corrupción.
  • Instalar un gobierno de transición hasta que se inicie la reforma profunda del Estado
  • Instalación de una Asamblea Nacional Multisectorial y Plurinacional.

Esta es una época de aprendizajes. De nacimiento y esperanza. Construir una sociedad justa, inclusiva, que cuida la tierra, porque es parte de ella, y a sus habitantes demandará un esfuerzo extraordinario de disposición al verdadero dialogo, a la apertura, a la disposición de caminar y construir juntos. Esta voluntad transformadora hará posible superar cualquier escollo que se presente.

Guatemala, 26 de mayo del 2015.

Última modificación: 26 de mayo de 2015 a las 13:17
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