Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales en Guatemala

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¿Dónde y cómo posicionarnos en el actual contexto político?

Columna de Opinión escrita por Gustavo Palma del Área de Estudios sobre Historia Local de AVANCSO. La columna fue editorial del Noticiero Maya K’at de la Federación Guatemalteca de Educación Radiofónica FGER el 4 de noviembre del 2014

Los acontecimientos ocurridos recientemente en el Congreso de la República relacionados con los procesos de elección de jueces y magistrados para el Organismo Judicial, como de su nueva junta directiva, –y a la espera de lo que ocurrirá en la elección del próximo Contralor General de Cuentas-, nos han ofrecido, con creces, una muestra patente del nivel de descomposición al que ha llegado la llamada “clase política” y sus operadores en el Organismo Legislativo. A lo anterior habría que añadir los cuestionados procedimientos que allí se han dado cuando se ha tratado de ciertos proyectos de ley. Como botón de muestra baste mencionar la forma en que fue aprobada la llamada “ley Monsanto”.

Hagamos un poco de memoria y recordemos que en la mañana del día en que el actual gobierno tomó posesión, un puñado de diputados del entonces nuevo congreso anunció que cambiaba de bancada, sin ni siquiera haber comenzado su primer periodo de sesiones ordinarias con el partido con el que llegaron a ese organismo. Es decir, desde muy temprano empezaron a practicar el “transfuguismo” como mecanismo para asegurarse horizontes más favorables a sus intereses personales, sin rubor o escrúpulos. Acción que, por un lado, muestra que esos señores no tienen la menor idea sobre las responsabilidades inherentes al cargo al que fueron electos. Pero también significa una burla, una bofetada y reírse de las y los ciudadanos que, meses antes, se tomaron el tiempo para votar por ellos.

Esa acción –cambiar de partido- se ha venido repitiendo, incluso hasta la semana pasada. Pero ésta no es la única evidencia de la calidad moral, ética y política de esos funcionarios y, por extensión, de la “clase política”. Desde mucho tiempo atrás, y hasta el día de hoy, hemos sido testigos de la absoluta falta de interés con que actúan cuando se trata de temas y necesidades de la ciudadanía y, menos aún, si se trata de los sectores más excluidos. No ocurre lo mismo si son proyectos o iniciativas que otorgarán y asegurarán más privilegios y ventajas a poderosos grupos económicos nacionales y/o extranjeros. O, cuando desde el Ejecutivo se ha solicitado aprobar bonos y préstamos sin que sepamos para qué y cómo se están utilizando esos cuantiosos fondos.

Las recientes acciones de desacato a la Ley Electoral y de Partidos Políticos por parte del “partido oficial” muestran más de lo mismo. El cinismo y retorcimiento con que las han justificado evidencian con claridad el ningún respeto que nos tienen como ciudadanos. Mucho menos a la ley.

Ante estos casos –y muchos otros más– debemos obligarnos a actuar para ya no tolerar tales abusos y burlas. Porque desde hace ya varios –bastantes– años, esa ha sido la forma como se ha administrado este país y los resultados son, cada vez más, funestos y catastróficos para la gran mayoría de la población.

Es ya tiempo de generar acciones con el propósito de enderezar esos retorcidos y mañosos comportamientos que tanto daño nos están causando como país y como sociedad. Debemos mantener una actitud vigilante y de denuncia sobre todo lo que ocurra en las instituciones que gobiernan, tanto a nivel nacional como en los espacios locales. Debemos exigir que se nos respete. Es urgente que asumamos nuestra responsabilidad ciudadana buscando o promoviendo nuevas opciones y formas de participación política. Está claro que el actual sistema político ya no sirve por lo que debemos cambiarlo de manera radical.

Guatemala, 4 de noviembre del 2014.

Última modificación: 6 de noviembre de 2014 a las 13:38
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