Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales en Guatemala

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¿Día Mundial de la Población?

Columna de Opinión escrita por Marco Chivalan Carrillo del Área de Estudios sobre Imaginarios Sociales de AVANCSO. La columna fue editorial del Noticiero Maya K’at de la Federación Guatemalteca de Educación Radiofónica FGER el 8 de julio del 2014

El 11 de julio, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) es el Día Mundial de la Población. Un día que cita el recuerdo de la suma de cinco mil millones de habitantes sobre la Tierra en el año de 1987. Sin embargo, también es un día que invoca prácticas, lógicas e ideas vinculadas a la “preocupación demográfica” en los relatos desarrollistas de las naciones. Una preocupación no minúscula si estamos atentas y atentos a la lógica con la que se ha tratado “la población” y “la demografía” dentro del paisaje colonial guatemalteco, puesto que nos recoloca ante un escenario (por desagracia no extinto) de perversas tragedias humanas y no humanas. El uso de la “población” ha servido en casos, como los de Guatemala, para suprimir diferencias que importan.

Un apresurado rastreo de la categoría de “población”, a partir de un texto de Barbara Duden, me hizo percatarme de que este término tiene una cuenta por la que tendría que responder. Políticos y técnicos han hecho transitar esta categoría de “población” a lo largo de discursos, tales como la conversión de la gente en población, el control de la natalidad para el desarrollo y el control poblacional para la supervivencia. Estos discursos recorridos por la categoría de la población, cargan sobre sí trágicos atropellos contra las personas, las comunidades, el agua, los bosques y la tierra. Habría que desglosar detalladamente estos recorridos; sin embargo, no es éste mi propósito en este breve texto. Pero sí, quiero centrar la atención en la lógica de expropiación del cuerpo de las mujeres en la gestión de lo que ha sido considerado como “población” incluso al tiempo del día de hoy.

En este sentido, al referirse a las cadenas internacionales del cuidado, Silvia Federici ha insistido sobre dos asuntos que atañen a los intereses e interesados en el control de la población: las políticas de esterilización forzadas por el Banco Mundial y la administración descontrolada de anticonceptivos en África y América Latina durante los años ’80 (década que coincide con el establecimiento del Día Mundial de la Población). Los tentáculos de esta lógica de la población en el relato del desarrollo están muy involucrados en estas prácticas de apropiación y despojo del cuerpo de las mujeres.

Los cuerpos de las mujeres han sido instrumentados por el relato patriarcal que los concibe como entidades para la “fecundidad natural”, citando a Vandana Shiva. Es decir, estos cuerpos han sido considerados como úteros reproductores de los cuerpos nacionales. Por otra parte, y desde la lógica de las políticas legislativas que abogan por la “libertad reproductiva”, estos cuerpos son vistos como cuerpos-individualizados sobre los que hay que vehicular controles contraceptivos.

Es, en este sentido, que Vandana Shiva se distancia del “orden establecido” acerca del control de la población, puesto que cada vez más, adopta lemas “en favor de los derechos de reproducción del Norte para legitimar las estrategias de despoblación del Sur”. Esta distancia crítica de la autora no es una postura en contra del uso de anticonceptivos. De hecho, ella misma postula que las mujeres de distintas partes del mundo, han conocido modos contraceptivos antes del surgimiento de los producidos por las industrias farmacéuticas.

Aquí nos encontramos con una paradoja incorporada en el cuerpo de las mujeres de carne y hueso. Una paradoja entre la “libertad reproductiva” y la “maternidad obligatoria”, misma que invoca las prácticas diferidas entre el “Sur global” y el “Norte global” en la gestión de la reproducción en el cuerpo de las mujeres. Esta paradoja muestra uno de los modos en los que la “población” ha sido instrumentalizada para “colocar” a las mujeres entre una y otra práctica. Afortunadamente, diversas prácticas de resistencia y disidencia vienen derribando estos usos de la “población”.

Parece urgente entonces atender a esta paradoja, puesto que los reguladores de la natalidad, institucionalizados en el Estado, la iglesia y el mercado, están interesados en seguir apropiándose del cuerpo de las mujeres. Esta urgencia requiere una respuesta política del cuidado y la reproducción de la vida (indudablemente, habría que deshacerse del sentido capitalista de la reproducción, tarea en la que insiste Federici). De igual modo, una política del cuidado y la reproducción es algo en lo que ética y afectivamente estamos implicadas e implicados para la reproducción de la vida en la Tierra. Esta respuesta urgente tendría como objetivo re-significar “quiénes” cuentan como “población” y cuáles son los términos de su reproducción.

Para concluir, hago referencia a Silvia Federici, puesto que concuerdo con ella cuando dice que: “hace falta un nuevo movimiento feminista, no necesariamente solo de mujeres, que vuelva a poner en el centro los trabajos reproductivos”. Ante las dentaduras de un capitalismo extractor, feminismos en resistencia y comunidades en lucha para la sobrevivencia de la Tierra, nuestro hogar.

Guatemala, 08 de julio de 2014

Última modificación: 11 de julio de 2014 a las 17:53
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